Compartiendo experiencia

Autor: Martín Varela, subdirector de Trilema

La pasada semana tuvimos el primer encuentro presencial de formadores y directores de Escuelas Trilema de la era postpandémica. Un año sin estar físicamente juntos, como grupo. ¡Ya esperamos el próximo!

El contador ha vuelto a una nueva casilla de salida en cuanto a encuentros. Pero no así en hitos, aprendizajes, retos y propuestas para continuar compartiendo experiencia desde la Fundación y aportar, así, a la excelencia educativa de todos. Especialmente de los más vulnerables.

 

Precisamente la vulnerabilidad vivida en todas las esferas de la sociedad y especialmente en muchos de nuestros alumnos, fue el revulsivo para realizar propuestas como Trimestre Zero o el Homeschooling que nos pusieron a la cabeza de las iniciativas educativas en nuestro país y en el mundo.

Nuestras escuelas y profesores, absolutamente centrados en lo importante, cada niño y niña, cada adolescente; han puesto de nuevo de manifiesto durante este curso el sentido de cualquier paso adelante en innovación: descubrir qué les permite y permitirá aprender siempre. Cómo sacar lo mejor de ellos mismos y en cada situación.

“Innovar no es hacer cosas. Es descubrir lo que ocurre en cada mente de nuestros alumnos para conocer y que conozcan qué hacer para aprender mejor cada día” (Profes. La Buena Educación. 2016).
Desde este doble enfoque apostamos por los acentos formativos que ya circulan en nuestras nuevas redes de Campus Trilema.

Tras el necesario tinte digital en el que todos hemos avanzado, el enfoque híbrido, sobre el que tanto hemos hablado y estudiado. ¿Cómo podemos asegurar que realmente aprenden de manera más profunda con la tecnología? ¿Cómo acompañar y evaluar sus aprendizajes? ¿Cómo desarrollar en ellos la autorregulación y las funciones ejecutivas que tan necesarias se han revelado?

Para avanzar en la personalización, profundizamos en la evaluación formadora e integramos de manera práctica y efectiva el entrenamiento de las funciones ejecutivas en el aula, a la vez que aprenden las áreas y materias correspondientes.

Para adelantarnos a las leyes que vendrán, compartimos cómo hemos integrado los ODS en nuestras programaciones y proyectos. También nuestra apuesta por la salud y el bienestar desde la competencia LifeCom, de la que tanto vas a escuchar en las próximas fechas.

Y como eje transversal, nuestra siempre apuesta por la centralidad del docente. Hemos dado un paso adelante en el modelo de coaching pedagógico, con procesos más sencillos y prácticos que agilizan el acompañamiento y el aprendizaje entre profesionales.

Hoy, ahora, necesitamos más apoyo y ayuda que nunca. Todos los informes internacionales apuntan que es necesario generar mecanismos para que los profesores y profesoras sigan compartiendo experiencia y aprendamos los unos de los otros. Este es nuestro lema como equipo en Campus Trilema para este trimestre e inicio de curso próximo.

Seguimos avanzando, compartiendo y aprendiendo por y para ell@s.

¿Cómo está tu puerta, abierta o cerrada?

Por Anabel Valera, formadora de la Fundación Trilema (@anabelvalera_entre_profes)

¿Cómo está tu puerta, abierta o cerrada? Una puerta abierta es un reflejo de la actitud que tienes hacia los otros y hacia ti mismo.

Cuando iba al colegio, ir a la sala de profesoras a hacer un recado era toda una aventura, algo que, como poco, imponía. Tras haberme arreglado el uniforme y comprobar que todo estaba en su sitio, picaba a la puerta y cuando se abría, me invadía una nube de humo acompañada de parloteo y risas. Ese era el espacio reservado a la ‘sabiduría’, a la ‘autoridad’. Balbuceaba un “Disculpe, podría hablar con…” y tras pasar el mal trago, finalmente volvía corriendo a mi clase aliviada.

Cuando acabé mis estudios de Magisterio, tuve la oportunidad de vivir mis primeros dos años de maestra en el colegio que me vio crecer y experimentar el mundo que había tras esa puerta. Cuando veía a las alumnas picar nerviosas y entrar, me invadían mis recuerdos de niñez y se despertaba en mí el instinto de protección: sabía los nervios que esas chiquillas traían (y que lo único que querían era unos folios en blanco o avisar de que no se quedaban a comer y huir a su clase). Esa puerta marcaba la diferencia y la distancia entre dos mundos.

Creo que la puerta es una buena metáfora para reflexionar acerca de ciertas actitudes que, como docentes, pueden ser interesantes tanto desde el punto de vista de maestros como de directivos de un centro educativo. Vamos a verlo desde estas dos perspectivas.

Eres director de un colegio, coordinador, jefe de departamento… y trabajas en un despacho. Ese espacio que consideras tu reducto de paz y de control. El despacho es tu campo de lucha, es donde libras las mejores batallas, aquellas que hacen crecer a las personas que te rodean, pero sobre todo a ti mismo. Pero para que realmente esto sea así, has de permitirlo, has de dar permiso para ello.

Existe un truco sencillo, y es preguntarte: ¿Cómo está la puerta de mi despacho, abierta o cerrada? Si está cerrada, el mensaje que estás transmitiendo es que estás parapetado, escondido entre la burocracia y el papeleo, o quizá también escondido de la mirada y el juicio ajeno. Quizá, a veces sin querer, estás dando a entender un “no molestar”.

El líder deja su puerta abierta. Abierta a recibir críticas –idealmente, ¡acompañadas de soluciones!–, acoger a sus empleados con la mochila que quieran compartirle… Abierta a miradas y a propuestas. Abierta a los demás. El despacho deja de ser un espacio de ámbito privado para ser un espacio compartido, un lugar de encuentro.

Y ahora vamos a verlo desde la perspectiva del maestro/a.

Profe, ¿cómo está la puerta de tu clase? ¿abierta o cerrada? ¿invitas a tus compañeros a entrar? ¿se sienten con libertad para observarte? Y tú, ¿puedes entrar en la clase de cualquier compañero/a sin pasar vergüenza o apuro? La mejora de nuestro desempeño docente pasa por trabajar mano a mano con nuestros iguales, aprendiendo de y con ellos.

Una de mis hermanas trabaja en un quirófano. Hace un tiempo me explicaba que los médicos entran con naturalidad y se observan unos a otros operando con el objetivo de aprender, independientemente de los años de carrera que cada uno acumule.

Una puerta abierta es un reflejo de la actitud que tienes hacia los otros y hacia ti mismo. Una puerta abierta es signo de apertura al otro.

¿Por qué seguimos pensando los profes que ‘nuestra’ aula es de ámbito privado? Lo que pasa en tu clase puede ayudar a tus iguales a aprender, tanto de tus aciertos como de tus errores. No es tu refugio personal, es un espacio de aprendizaje compartido, con enormes posibilidades de crecimiento para todo el equipo. Una puerta abierta es un reflejo de la actitud que tienes hacia los otros y hacia ti mismo. Una puerta abierta es signo de apertura al otro.

Pero, ante todo, es una cuestión de coherencia. ¿No crees que tus alumnos aprenderán el auténtico sentido del trabajo cooperativo si ven a sus profesores ponerlo en práctica en su vida diaria? Y si hablamos de coevaluación: ¿No piensas que si nos ven coevaluarnos entre nosotros, naturalizarán ese proceso y entenderán que forma parte de su aprendizaje?

Así que, ahí te dejo de nuevo la pregunta para que puedas darle vueltas: ¿Cómo está tu puerta, abierta o cerrada?

¡Lidera en positivo!

Diálogo

Por Martín Varela, subdirector de la Fundación Trilema.

Comenzamos el 21 con la pandemia disparada y acompañada de la borrasca Filomena. Parece que la realidad se empeña en hacernos más héroes a los docentes y escuelas por abrir y sobrevivir. Pero, con la que está cayendo, se cuela en los titulares de cabecera de prensa los todavía ecos del asalto al Capitolio en Estados Unidos.

Y es que no es baladí lo que la falta de diálogo engendra en nuestras sociedades.

Es inevitable hacer un cierto paralelismo con lo que parece estar ocurriendo a nivel de leyes educativas en nuestro país. Según vayan llegando (esperamos que no asaltando) los de unos colores u otros al parlamento… ¡a imponer su visión!

La que llega ahora nace con la misma cantinela de fondo de la anterior: durará hasta el próximo cambio político. En sus monólogos frases parecidas. Supuestamente han escuchado y recogido las inquietudes de toda la comunidad educativa. Pero para dialogar, para escuchar, hay que querer hacerlo.

Ya en el 2016 se hizo un importante esfuerzo para llegar a acuerdos consistentes desde ‘Papeles para un pacto‘ . José Antonio Marina, Carmen Pellicer y Jesús Manso, dirigieron un verdadero diálogo reuniendo a más de un centenar de personas e instituciones. Fruto del encuentro, una propuesta de camino concreto por el que transitar y hacer posible el tan ansiado pacto educativo. A pesar de las esperanzas amparadas, los políticos de turno no escucharon…

Justo antes de Navidad, Red por el Diálogo Educativo (REDE) compartió con toda la comunidad educativa y toda la sociedad el trabajo de más de un año de un nuevo empeño por dialogar, por encontrar puntos –muchos– de encuentro.

Porque cuando se trata realmente de apostar por construir, los que estamos embarcados en esto de educar sabemos que no se trata solo de imponer nuestras ideas. Apreciamos la riqueza de la pluralidad y sabemos trabajar con ella, lo que exige en ocasiones renuncias por el bien común.

Desde ella, las organizaciones participantes, coordinadas por la Fundación COTEC y Proyecto Atlántida, han concretado lo que podrían ser los pilares de un sistema educativo inclusivo, equitativo, de calidad, sólido… y consensuado.

Un proceso abierto, participativo y eficaz que ha fructificado en dos publicaciones por cada uno de esos pilares:
Profesión y profesionalidad docente.
Innovación y reflexiones para el cambio en educación.
Currículum: propuestas para su reforma.
Organización escolar.
Evaluación, responsabilidad y mejora educativa.
Financiación para una educación inclusiva, equitativa y de calidad.

Sus 6 libros (en abierto en la web de REDE) ilustran cómo la pluralidad y el diálogo nos puede hacer aun más fuertes.

Para los antiguos griegos, diálogo hace referencia al proceso de conocimiento a través de la palabra. Se trata de conocernos y construir, no de llevar la razón y tratar de imponerla. Un deseo para el 2021 en el que tanto habrá que apostar por ello.

 

Liderazgo Brain-Friendly

Autor: Martín Varela, subdirector de la Fundación Trilema.

El inspirador y práctico libro de nuestro amigo Juan Carlos Cubeiro y Silvia Damiano, Liderazgo Brain-Friendly, es un claro ejemplo de cómo confluyen los estudios sobre aprendizaje y cerebro. Nuestro gurú de referencia en liderazgo no ceja en su actualización constante. A ello asistimos día a día en su blog Hablemos de Tecno-talento.

Como bien subraya citando a Marina, “sobrevivir es aprender a la misma velocidad que cambia el entorno”. Pero la clave de las organizaciones que van por delante es hacerlo aun a mayor velocidad. Esto les lleva a veces a desaprender y reinventarse a sí mismas. Y como aprender es la clave, su visión sobre qué es liderar pone de manifiesto que ambas palabras casi podrían ser sinónimas.

Bajo la amable expresión brain-friendly, una visión positiva y propositiva. Puedes aprender, ¡hazlo! Y hacer-aprender es trabajarse-conocerse. ¿Cómo? Me permitiré (con permiso de Silvia y Juan Carlos) hacer un paralelismo entre sus claves y la mejor teoría que tenemos sobre cómo aprendemos: la inteligencia ejecutiva.

El punto de partida es conocer mejor nuestro cerebro. Con ello, aprender y liderar de la mejor manera, friendly. Es ahí donde las funciones ejecutivas han puesto luz. ¿Qué sucede mientras aprendo? ¿Qué hace este proceso más eficaz? Liderar será ser capaz de manejar estas funciones con maestría.

1- Activación cognitiva: Actívate para liderar.

¡Activa el propósito!, nos invitan los autores. Es el primer hábito de dirección y capítulo 1 del libro. Desde esta definición del “porqué” tu activación cognitiva se producirá con mayores garantías. Necesitamos concretarlo para hacerlo real, “profecía”.

Expectativa + entusiasmo real en cumplirla = profecía (p. 101).

2- Atención: Dirige y focaliza tu atención donde procede y se necesita.

Concretar el propósito nos da foco al cerebro, que se distrae con facilidad (p. 51). El riesgo de dispersión es alto, y sus consecuencias negativas para liderar con eficacia. Entrena eficazmente tu atención, porque se puede, y huye de aquellos que te distraen y vampirizan tu energía (p. 185).

3- Motivación: Tu gran motor interno. A nadie lo aprenden, a nadie lo lideran.

Inspírate para inspirar a los demás. Domina y gestiona la energía positiva para atraer a otras personas. “Ser líderes inspiradores que valoran la diversidad, que generan experiencias de talento beneficiosas, que aprenden en toda circunstancia (unas veces se gana y otras se pierde) y que consiguen resultados espectaculares“. (p. 61).

4- Gestión de emociones: las propias y las de tu equipo.

Se trata de conocer y desarrollar los cinco dominios de la inteligencia emocional: la propia confianza, el autocontrol (serenidad), la orientación al logro, la empatía y la influencia“. (p. 38).
Gestionar las emociones negativas, como decía Helen Keller: “Nuestra autolástima es nuestra peor enemiga y, si nos sometemos a ella, no podremos hacer nada inteligente en esta vida”.
Y las positivas. ¡Contagia el optimismo inteligente! Un libro cargado de positividad.

5- Control de la impulsividad: Maneja y adiestra tu mente.

No se trata solo de la impulsividad entendida como respuesta violenta o agresiva. Juan Carlos y Silvia lo explican bien en el capítulo 2: “Elige lo que piensas, una idea cada vez. Porque al cerebro se le ocurren muchas ideas, debemos saber elegir las más valiosas y evitar el overthinking”.

6- Elección de metas: ¿Hacia dónde te diriges?

Todo un capítulo dedicado a la visualización de lo que vas a conseguir. Porque, efectivamente, ¡lo harás! Y necesitas ‘verlo’. Para ello: “Ponte la máscara de oxígeno tú primero; ajusta el modo en que piensas y te hablas a ti mismo; exprésate, habla en voz alta; asume la propiedad de tu vida; y deja de juzgar. Disfruta siguiendo tu camino“. (p. 98-99).

7- Iniciar y organizar la acción: Agilidad y estrategia.

Para transitar de la idea al resultado necesitas la estrategia. “El éxito es un 20% cuestión de capacidad y en un 80% trabajar una buena estrategia”. (p.58). Para ello es fundamental fijar los tiempos concretos en la agenda y no procrastinar. No pospongas tu tarea de liderar. ¡Comienza hoy mismo!

8- Mantener la acción: persiste, no abandones.

Practica, practica y practica. Trabaja los hábitos de desarrollo personal y de liderazgo que se proponen en el bloque tercero del libro. “Esto no se logra de la noche a la mañana, sino después de una práctica deliberada”. (p. 176).

9- Flexibilidad cognitiva: La matriz de la creatividad y la poción anti-cabezotas.

La creatividad se entrena creando, innovando. El cerebro tiende a formar hábitos para ahorrar esfuerzos, por lo que necesitamos estar abiertos a generar nuevos hábitos. “La creatividad es una estrategia de supervivencia”. (p. 36). Para ello es importante también cultivar el pensamiento crítico: retarnos intelectualmente.

10- Memoria: El órgano del aprendizaje.

Aprende continuamente. Es el capítulo final. Base de todo liderazgo. La aprendibilidad también se construye, y es la base de la mentalidad de crecimiento. Lo frecuente, lo reciente y las emociones fortalecen la memoria. “Debemos liderar fomentando la curiosidad y la motivación intrínseca (propósito y autonomía)”. (p. 225).

11- Metacognición: Conócete y gestiónate cada vez mejor. Puede ayudarte un coach.

En tiempos de colaboración es ideal encontrar el punto óptimo de soledad. Elige la soledad que deseas para el diálogo interior fructífero”. (p. 181). El habla interior es la herramienta fundamental de la inteligencia ejecutiva. Podemos manejar el cerebro desde el lenguaje. Es por ello que, como destacan los autores, la primera conversación interesante debe ser con uno mismo.
Nosotros apostamos, desde lo que significa metacognición, por ser conscientemente conscientes de todos estos procesos (funciones ejecutivas). Ponerles nombre. Para conocerte y conducirte (liderar) mejor.

Y por si todo esto fuese poco, mens sana in corpore sano. En un Liderazgo brain-friendly no pueden faltar el desarrollo de hábitos de cuidado, de salud. Entre ellos el descanso, al que los profesores llegamos en breve en el tiempo navideño.
Hemos superado un trimestre lleno de retos. ¡Y con nota! Enhorabuena a todos.

Nos volvemos a encontrar a la vuelta. La sociedad y nuestros alumnos nos siguen necesitando como ejemplo de cómo sobrellevar tiempos difíciles. Porque como también nos recuerdan Silvia y Juan Carlos, la primera acepción del diccionario sobre qué significa descansar apela al otro, a los demás: aliviar o ayudar a alguien. Y eso es lo que hacemos a diario en nuestras aulas.

 

Concurrencia educativa

Autor: Martín Varela, subdirector Fundación Trilema

La concurrencia educativa de la pasada semana aunó dos acontecimientos educativos de cierta relevancia. Por un lado, enlightED, Conferencia Mundial sobre Educación, Tecnología e Innovación que, en su tercera edición, ha sido totalmente virtual. Ello ha permitido que podamos asistir a este foro para contrastar tendencias y criterios de fondo. También la oportunidad de escuchar voces de influencia educativa mundial, tanto en políticas como en prácticas educativas de calado.

Entre tanta tecnología que se propone y se impone, la certeza de que en las raíces profundas de quiénes somos y cómo nos construimos y construimos sociedad, se está jugando el verdadero partido a nivel educativo.

No nos ha resultado una sorpresa comprobar que el denominador común haya sido que las llamadas habilidades blandas, para nosotros las funciones ejecutivas de la inteligencia, sea lo que se impone como lo que lógicamente deba “aprenderse” en la escuela. Ya es casi una irresponsabilidad dedicarnos a otras cuestiones mientras el mundo se para y aborda su mayor crisis desde la segunda guerra mundial. ¿Todavía no nos creemos que no sabemos para qué mundo preparamos a nuestros alumnos?

Entre los desafíos enunciados me quedo con el expresado por Fernando Reimers, director de la Iniciativa Global de Innovación en Educación de la Universidad de Harvard y Andreas Schleicher director de Educación y Habilidades de la OCDE y supervisor de las pruebas PISA: No se trata de educar solo a la persona, también consiste en educar a un marco educativo que te ayude a tomar decisiones morales, con tecnología o sin ella”.

Y aquí la concurrencia, no solo de eventos educativos, sino de cuestiones de fondo a equilibrar en estos tiempos en los que lo urgente es muchos días más importante. Han salido a luz los resultados de las pruebas PISA sobre Competencia Global. Los datos de nuestros alumnos son muy buenos. Pero las buenas noticias no las celebramos tanto…

Respecto del alumnado por personas de otras culturas:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No estamos acostumbrados a vernos ahí, tan arriba, en positivo, en las estadísticas. Ello habla muy bien de nuestra sociedad, de nuestros centros educativos, profesorado y directivos. Algunos se preguntarán si esto es más o menos relevante que los resultados en las otras pruebas PISA. No tenemos dudas. Pero, en todo caso, la apuesta valiente es AMBAS.

Porque es posible concurrir educativamente también en esto. En ello estamos. Y a ello asistimos cada día. A la valentía de docentes e instituciones que, con sus decisiones y acciones marcan el camino. A no perder en ningún momento a la persona como el lugar central y razón de ser de la escuela: el niño, el futuro, el suyo, el nuestro.

 

Dibujando la esperanza posible

Autor: Martín Varela Dávila, subdirector de la Fundación Trilema

Los niños, siempre los niños.

Se nos llenó la boca en los momentos más duros del confinamiento. Ellos habían sido quienes mejor habían gestionado la situación histórica y extraña que vivimos. “¡Aprendamos de los niños!”, se nos decía. También, muchas voces reclamando no menospreciar las consecuencias de un aislamiento social y de la no presencialidad en la escuela. Pero ha llegado el momento de la vuelta real. Y nos está costando más de lo esperado asumirlo…

Y es que poca normalidad podemos vivir sin ver rostros completos, con los alumnos separados en clases y espacios extraños (en los centros en los que ha sido posible), las paredes más vacías que nunca, los toques con los codos, el gel hidroalcohólico…

A pesar de todo, ellos, los niños, pueden ser de nuevo los que nos dibujen el camino a recorrer. Por ellos, la escuela, que no son edificios, que son personas, profesores, directivos, personal de administración y servicios, estamos tratando de sacar la mejor versión de nosotros mismos. Personas que por encima de la sensación de “no normalidad” o de, en algunos casos, el miedo contenido, asumimos el rol que nos corresponde como conciencia de nuestra sociedad.

Es ahora, más que nunca, cuando esta labor no puede quedar solo en ideas, pensamiento o pretensiones dibujadas en proyectos educativos. Toca asumir con valentía dibujar la esperanza posible.

Porque la valentía, entendida como virtud, es el equilibrio entre la parálisis del miedo y la temeridad. Y justo en eso andamos, en encontrar ese punto medio que anteponga siempre la salud y la seguridad, pero que proponga modos posibles de trabajar, de aprender, de actuar. Porque virtud (Aristóteles) es “hacer”. Se juega en términos de acción, no de pensamiento o palabras.

Habitualmente nos apoyamos en la teoría apreciativa de las organizaciones para dibujar el mejor escenario posible en el acompañamiento de la planificación estratégica en innovación para los centros. Este enfoque apuesta por crecer partiendo de las fortalezas de las organizaciones. Imaginar y crear la mejor versión de uno mismo, de cada centro, profesor y aula, con nuestras herramientas concretas. Perfeccionar lo que ya hacemos bien es el primer paso para crecer. Y desde ahí, poniendo el foco en lo positivo, iluminar nuevos pasos de avance.

Ese foco en lo positivo debe y debería generar verbalizaciones más optimistas sobre la propia organización. La teoría apreciativa se apoya firmemente en el poder de las palabras y de las conversaciones. No describimos lo que vemos, vemos lo que describimos. Es una llamada a la construcción y creación de un mundo de posibilidades que vaya más allá de las lógicas y evidentes dificultades por las que pasamos.

En ello estamos los educadores. Más que nunca es necesario provocar narraciones que buceen en las posibilidades del presente y futuro. Confiemos en ellos, démosles la palabra y dibujemos espacios que les permitan verbalizar que quieren aprender, encontrarse, crecer… Quizás ahora de manera diferente, con cuidado, cuidando y siendo responsables. Pero encaminados hacia un horizonte positivo que debemos construir con lo que tenemos entre manos.

Convivir es vivir

Autora: Sofía Mozas Puente (Profesora Trilema Soria)

Convivir es vivir

Desde pequeña, he tenido la suerte de pertenecer a diversas asociaciones y clubs de ámbito deportivo, social y de voluntariado. Todo esto gracias a mi familia y la labor de profesores y profesoras del colegio Sagrado Corazón de Soria por los que sentía gran admiración y con los que ahora comparto claustro en Trilema Soria. Me siento muy afortunada de trabajar en el centro educativo donde me formé, pasé mi infancia, conocí a mis actuales amigas…En fin, todo un paquete de imborrables recuerdos. Ahora disfruto la oportunidad de “ser profe” y seguir aprendiendo día a día con mis compañeros y alumnos entre las mismas paredes y largos pasillos de mi querido cole. Actualmente colaboro con asociaciones deportivas y mis veranos siempre los he dedicado a la educación en el tiempo libre en campamentos de verano. En estos espacios, la convivencia y el trabajo en equipo siempre han sido las claves del éxito, en los que creo firmemente. Estos valores también forman parte de la metodología actual del colegio Trilema Soria.

La sensibilidad social respecto a la convivencia escolar se ha incrementado notablemente en los últimos años. También, y desgraciadamente, su popularidad se ha debido a la aparición de noticias tristes al respecto. Cada vez existe más interés sobre los aspectos sociales y emocionales que suceden en las aulas y cada vez más familias consideran el clima social de un colegio antes de elegir uno adecuado para sus hijos.

Elaborar proyectos y cooperar. Las metodologías activas como el aprendizaje basado en proyectos y el aprendizaje cooperativo mejoran la convivencia escolar. 

La convivencia escolar podría definirse como la calidad del conjunto de relaciones que se establecen entre las diferentes figuras de un centro educativo (alumnado, profesorado, equipo directivo, personal del centro y familias). Una buena convivencia permite el desarrollo integral de los alumnos así como el logro de los objetivos educativos. En este contexto, las relaciones entre iguales y la salud social de los estudiantes, entendida como la calidad de las redes de amistad y la cohesión social existentes en las aulas constituyen uno de los aspectos más importantes en la convivencia escolar. En un sentido negativo, la aparición de situaciones de exclusión y rechazo en los grupos de clase, así como la existencia de conflictos entre iguales es un indicador de obstáculos en la convivencia.

Convivencia y aprendizaje, pues, se condicionan mutuamente. La causalidad circular permite comprender la interrelación entre ambos: cada uno es condición necesaria (aunque no suficiente por sí solo) para que se dé el otro.

Cooperar

¿Qué significa aprendizaje de la convivencia?

En realidad, se trata de un doble aprendizaje. En primer lugar, la convivencia se aprende. Es más, es un duro y prolongado -hasta podríamos decir, interminable- aprendizaje en la vida de todo sujeto, pues:

  • sólo se aprende a partir de la experiencia.
  • sólo se aprende si se convierte en una necesidad.
  • sólo se aprende si se logran cambios duraderos en la conducta, que permitan hacer una adaptación activa al entorno personal y social de cada uno.

Por otra parte, la convivencia enseña. De ella se aprenden contenidos actitudinales, disposiciones frente a la vida y al mundo que posibilitan el aprendizaje de otros contenidos conceptuales y procedimentales.

Aprendizaje cooperativo como forma de convivencia

Son varios los autores que proponen el aprendizaje colaborativo como medida para que los niños aprendan a trabajar juntos, ayudándose entre ellos y dándose cuenta así de que todos pueden aportar cosas positivas y enriquecedoras a la hora de llevar a cabo una determinada tarea.

De hecho, Avilés (2006) afirma que el trabajo cooperativo no solo mejora la convivencia, sino que también constituye una medida de prevención frente al acoso escolar. Las investigaciones que se han llevado sobre el aprendizaje cooperativo estas tres últimas décadas indican que se mejoran las relaciones humanas y resulta un método muy efectivo para prevenir los casos de acoso escolar. De manera que trabajar con grupos heterogéneos en el aula favorece la disminución de la violencia y la exclusión, mejorando de esta manera la convivencia en el aula [León et al., 2012, p. 25].

Allport (1954) indica que hay que tener en cuenta que la convivencia en el aula es difícil y da lugar a numerosos conflictos, ya que cada niño tiene un carácter diferente y una realidad familiar distinta que les condiciona a la hora de relacionarse con su grupo de iguales. De manera que mediante el trabajo colaborativo tienen que aprenden a trabajar, ya que tienen que conseguir metas y objetivos comunes que solo se podrán alcanzar sumando el trabajo de todos. Además, también se favorece que los niños se conozcan entre ellos de una manera mucho más personal, sean conscientes de sus problemas y desarrollen así una empatía adecuada hacia el resto. Este tipo de trabajos posiciona a los niños en el mismo nivel, de manera que se evitan los diferentes estatus dentro de la propia clase y roles de carácter dominante.

Un ejemplo de trabajo cooperativo además del de nuestros colegios Trilema en parte de España lo podemos encontrar en el colegio Ártica, en Madrid (Coop. de Enseñanza JRO, 2018), que usa como método prioritario esta forma de trabajo. Aseguran que cuando sus alumnos trabajan en grupos cooperativos se favorece la integración de todos aquellos niños que se puedan encontrar en riesgo de exclusión social. Además, se favorece el intercambio cultural, lo que les permite establecer relaciones positivas y de respeto hacia las diferentes culturas que puede haber dentro de una misma clase. Se produce así una mayor cohesión entre los propios alumnos, lo que genera el desarrollo de actitudes como la confianza o la amistad que propician la integración de todos, creando así un clima de unión en el propio centro. Todo ello reduce la aparición del fracaso escolar o la falta de unión entre los compañeros, lo que mitiga la presencia de comportamientos violentos.

Metodología de trabajo colaborativo

Es fundamental realizar actividades mediante el trabajo cooperativo. Los niños deben llevan a cabo actividades que les ayuden a trabajar de forma conjunta contando con el trabajo de todos. Aunque, como dicen Barba, Martínez y Torrego (2012, p. 216), el aprendizaje cooperativo va más allá de trabajar de forma grupal (Slavin, 1999). Este tipo de aprendizaje presenta cinco características enunciadas por los hermanos Johnson (Johnson, Johnson, y Holubec, 1984; Johnson y Johnson, 1994) y aceptadas por la comunidad científica. Estas son: 

(a) Interdependencia positiva. Consistente en pensar como “nosotros”.

(b) Interacción promotora, basada en ofertar ayuda y animar a los compañeros y compañeras.

(c) Responsabilidad personal e individual, que se traduce en un compromiso de trabajo concreto dentro del desarrollo grupal.

(d) Habilidades interpersonales y de grupo, que posibilitan aprender cómo relacionarse positivamente con los demás.

(e) Procesamiento grupal o autoevaluación, que desarrolla la capacidad de reflexionar sobre lo que hacen tomando decisiones en consecuencia. Desarrollar este tipo de trabajo fomenta las relaciones interpersonales y la cohesión grupal. Pero para ello también es importante la distribución espacial en el aula.

¿Cómo se distribuyen los alumnos en el aula?

Los criterios que deben seguirse para la distribución del alumnado en la clase deben estar orientados a favorecer el éxito escolar del alumnado y, por supuesto, no darse agrupamientos discriminatorios. Han de ser flexibles y heterogéneos (buscando la diversidad en los niveles cognitivos). Por ello se propone ser cambiados de sitio cada cierto tiempo. En nuestros coles Trilema, cada cambio de proyecto, para favorecer las relaciones interpersonales y la cohesión grupal . Esta organización permite que se ayuden entre ellos y se refuercen los lazos de compañerismo. Así, los alumnos que tienen mayor dificultad se sienten reforzados al ver que no son juzgados por sus compañeros, sino ayudados. En la práctica se observa que los alumnos con mayor capacidad motivan a aquellos compañeros del grupo con más dificultades o desmotivación. De hecho, en muchas ocasiones son ellos mismos quienes preguntan si pueden ayudar cuando acaban cualquier actividad. Se dan cuenta de que cada uno de ellos es diferente, tienen ritmos de aprendizaje distintos y otras maneras de trabajar. Pero esto no genera rechazo hacia los otros, sino que a través de la ayuda se fomenta la solidaridad y el respeto. Así empiezan a estar en disposición de colaborar entre ellos sin la intervención constante del docente, de manera que trabajan las relaciones entre iguales evitando el aislamiento. Pero, en cualquier caso, cabe resaltar que debe enseñarse a los niños a diferenciar entre ayudar a un compañero y hacerle la tarea.

Todas estas actitudes deben ser potenciadas y felicitadas por el docente, de manera que se favorezca que se sientan satisfechos con sus actuaciones y que las reiteren.

La magia de nuestros colegios

Autora: Sandra Gutierrez Martín (Profesora de Educación Primaria Trilema Soria)

La magia de nuestros colegios

Son innumerables las veces que puedo acordarme de mi primer día en el colegio de Trilema Soria. Las paredes se convirtieron en rincones de aprendizaje, implicación del profesorado para crear las actividades más creativas posibles y la ilusión de un centro de enseñanza donde se trabaja por proyectos con una enseñanza individualizada sacando lo mejor de cada alumno (para saber más sobre el Aprendizaje basado en Proyectos, podéis consultar este curso de nuestro Campus).

Mi paso por El Pilar tampoco me dejó indiferente. Entendí el significado de la palabra HUMANIDAD cuando veía a todo el profesorado implicado en cada alumno y familias para sacarles adelante, sin ninguna duda, todo “buena gente”.

Hay una frase que dice “Lo que toca el corazón jamás se olvida” y creo que esa es la mejor manera de enseñar a nuestros alumnos. Debemos de trabajar los contenidos llevando a las aulas una realidad de un mundo totalmente cambiante para hacerles críticos y participes de nuestra sociedad. Quizás una mirada, un acto o una situación indiferente para nosotros despierte a cada alumno la curiosidad por el mundo que nos rodea. Como maestros, toquemos esa tecla.

Nos hemos enfrentado a un tercer trimestre diferente, un nuevo reto, donde hemos estado presente todos los días en las casas de nuestros alumnos.  Juntos hemos cabalgado para conseguir un objetivo: estar más cerca que nunca de nuestros niños y seguir apoyando a nivel curricular, pero también anímico. Somos conscientes de que nada va a poder sustituir la magia que sucede en las aulas, pero sin ninguna duda hemos superado ‘con nota’ esta prueba.

Está siendo un junio muy atípico para nosotros, pero con la misma esencia de todos los años. Evaluar, como sinónimo de crear una cultura de esfuerzo; valorar lo que cuesta llegar a la meta de un final de curso y celebrar que hemos llegado al objetivo.

Gracias, maestros, por este curso. Gracias Soria, gracias Madrid y sobre todo gracias TRILEMA por contribuir a que pueda ejercer la mejor profesión que existe en el mundo y pueda hacer mis sueños realidad, todos los días.

La escalada

Autora: Irene Adame Flores (Profesora de Educación Primaria Trilema Safa)

la escalada

Ahora que estamos comenzando la desescalada, luchando por conseguir esa mejor normalidad, abriendo centros y a una semana de finalizar el curso… toca echar la vista atrás y ver todo lo que hemos conseguido 

No sólo es momento de reflexión para los niños con su porfolio de confinamiento. También es momento para las familias y docentes de pensar también que es lo que más nos ha gustado de estos dos meses, de qué nos sentimos orgullosos, qué hemos conseguido con esfuerzo y trabajo, qué ha funcionado y qué debemos mejorar… 

Porque son semanas en las que se cierra el curso y no puedo evitar pensar que hace nada estábamos en septiembre nerviosos por comenzar un nuevo curso y ninguno se imaginaba un final así. 

A pesar del trabajo, evaluaciones, notas, reuniones, programaciones…hay que parar, reflexionar, autoevaluarse al igual que hacemos con los niños. Intentar cerrar el día pensando en tres cosas positivas que han ocurrido en el día. Porque si lo piensas, puedes llegar a encontrar más de 3. Las asambleas con todos los profes de la Fundación, las sonrisas de tus alumnos en las asambleas de la mañana, alguna broma que se les escapa, mensajes de agradecimiento de alguna familia o alumno, ver que evolucionan poco a poco al ver sus trabajos o cómo se expresan, las conversaciones en los claustros…

Todos estos pequeños detalles que tenemos en el día a día y que no sabíamos apreciar, ahora han sido lo más valioso. No hay nada como sentirse que formas parte de algo, de una familia, de un equipo y que vamos todos en la misma dirección. Porque como dicen, un barco no avanza si cada uno rema en una dirección. 

Creo que todos hemos aprendido de estos meses, pero sobre todo me quedo con valorar aún más los pequeños detalles. 

Sigamos reflexionando para seguir luchando por conseguir una mejor normalidad el próximo curso. Estoy segura de que volveremos con más energía y fuerza que antes. 

Gracias familias, profes alumnos por haberlo hecho posible, y recordad, #MejoresJuntosQueSolos

¡En marcha estoy!

Autora: Ana María Sánchez (Profesora Educación Infantil Trilema Sagrada Familia)

En marcha estoy

Cuando “nuestros niños” de Infantil llegan a 5 años, las maestras comenzamos, sobre todo por estas fechas de final de curso, a escuchar algunas preguntas como: “¿Está preparado para Primaria? ¿Y si mi hijo/a no lee aún? ¿Qué pasará el curso que viene si no termina de entender las sumas?”.

Las dudas e inseguridades son algo diferentes a las que les surgen a esos papás y mamás que dejan el primer día a su niño/a en la clase de 3 años. Nervios, algo de tristeza, un esfuerzo de confianza en el nuevo centro y en las personas con quienes los niños van a pasar muchas horas desde ese momento en adelante.

Pasito a pasito comienzan un camino sin pausa, en principio muy pegaditos a las maestras y poco a poco adaptándose al entorno, llevando a casa aprendizajes del cole, canciones, juegos, haciendo los primeros amigos, superando retos…

Y entonces llegan los 6 años, un momento de grandes cambios para todos, para el niño, para su familia y para las maestras.

Es, verdaderamente, un momento muy importante. Vivido quizá con incertidumbre en cuanto a la adaptación a los requisitos que un “niño de Primaria” pensamos que debe cumplir (casi siempre académicos).

Hábitos adquiridosPero es también necesario conocer que antes de haber adquirido ciertos conocimientos formales, hay otros aspectos esenciales y anteriores que deben estar bien maduros e integrados. Ciertos cambios físicos que por lo general el niño de 6 años presenta (caída de dientes, crecimiento del tronco…), una lateralidad definida (diestro o zurdo), movimientos concretos de coordinación corporal conseguidos… son algunos de los indicadores en los que nos debemos fijar para resolver esta gran duda de si los niños están o no preparados para ese paso de etapa, teniendo en cuenta que cada uno lleva su ritmo.

Este curso, diferente, raro e inesperado, nuestros niños han aprendido de manera muy distinta.

Compartiendo tiempo en familiaCompartiendo tiempo en familia, ayudando en las tareas de casa han desarrollado habilidades valiosísimas. ¡Qué mejor aprendizaje cooperativo!

Imitar a los hermanos mayores, ayudar a los pequeños o respetar a su nivel los tiempos de trabajo de papá y mamá, entre otras muchas cosas, se han convertido en objetivos del “curriculum de la cuarentena”.

Papás y mamás han acompañado a sus hijos de una manera especial en un momento de crecimiento, único en la vida y necesitado de comprensión, respeto y atención.

A mí siempre me gusta imaginarme a los alumnos que terminan su Educación Infantil siguiendo ese camino que comenzaron al entrar en el cole, acompañado de alguna lagrimilla. En marcha, a punto de dar el gran salto a Primaria, que lleva incluidas mariposas en el estómago, en este caso, compartidas con quienes les acompañamos.

Y con el convencimiento y confianza de que “todo saldrá bien”.

Que sepa el mundo en marcha estoy, que voy a cumplir mi misión. Los cielos azules por donde voy dan alas a mi corazón”.

Phill Collins. En marcha estoy. BSO Hermano Oso