Convivir es vivir

Autora: Sofía Mozas Puente (Profesora Trilema Soria)

Convivir es vivir

Desde pequeña, he tenido la suerte de pertenecer a diversas asociaciones y clubs de ámbito deportivo, social y de voluntariado. Todo esto gracias a mi familia y la labor de profesores y profesoras del colegio Sagrado Corazón de Soria por los que sentía gran admiración y con los que ahora comparto claustro en Trilema Soria. Me siento muy afortunada de trabajar en el centro educativo donde me formé, pasé mi infancia, conocí a mis actuales amigas…En fin, todo un paquete de imborrables recuerdos. Ahora disfruto la oportunidad de “ser profe” y seguir aprendiendo día a día con mis compañeros y alumnos entre las mismas paredes y largos pasillos de mi querido cole. Actualmente colaboro con asociaciones deportivas y mis veranos siempre los he dedicado a la educación en el tiempo libre en campamentos de verano. En estos espacios, la convivencia y el trabajo en equipo siempre han sido las claves del éxito, en los que creo firmemente. Estos valores también forman parte de la metodología actual del colegio Trilema Soria.

La sensibilidad social respecto a la convivencia escolar se ha incrementado notablemente en los últimos años. También, y desgraciadamente, su popularidad se ha debido a la aparición de noticias tristes al respecto. Cada vez existe más interés sobre los aspectos sociales y emocionales que suceden en las aulas y cada vez más familias consideran el clima social de un colegio antes de elegir uno adecuado para sus hijos.

Elaborar proyectos y cooperar. Las metodologías activas como el aprendizaje basado en proyectos y el aprendizaje cooperativo mejoran la convivencia escolar. 

La convivencia escolar podría definirse como la calidad del conjunto de relaciones que se establecen entre las diferentes figuras de un centro educativo (alumnado, profesorado, equipo directivo, personal del centro y familias). Una buena convivencia permite el desarrollo integral de los alumnos así como el logro de los objetivos educativos. En este contexto, las relaciones entre iguales y la salud social de los estudiantes, entendida como la calidad de las redes de amistad y la cohesión social existentes en las aulas constituyen uno de los aspectos más importantes en la convivencia escolar. En un sentido negativo, la aparición de situaciones de exclusión y rechazo en los grupos de clase, así como la existencia de conflictos entre iguales es un indicador de obstáculos en la convivencia.

Convivencia y aprendizaje, pues, se condicionan mutuamente. La causalidad circular permite comprender la interrelación entre ambos: cada uno es condición necesaria (aunque no suficiente por sí solo) para que se dé el otro.

Cooperar

¿Qué significa aprendizaje de la convivencia?

En realidad, se trata de un doble aprendizaje. En primer lugar, la convivencia se aprende. Es más, es un duro y prolongado -hasta podríamos decir, interminable- aprendizaje en la vida de todo sujeto, pues:

  • sólo se aprende a partir de la experiencia.
  • sólo se aprende si se convierte en una necesidad.
  • sólo se aprende si se logran cambios duraderos en la conducta, que permitan hacer una adaptación activa al entorno personal y social de cada uno.

Por otra parte, la convivencia enseña. De ella se aprenden contenidos actitudinales, disposiciones frente a la vida y al mundo que posibilitan el aprendizaje de otros contenidos conceptuales y procedimentales.

Aprendizaje cooperativo como forma de convivencia

Son varios los autores que proponen el aprendizaje colaborativo como medida para que los niños aprendan a trabajar juntos, ayudándose entre ellos y dándose cuenta así de que todos pueden aportar cosas positivas y enriquecedoras a la hora de llevar a cabo una determinada tarea.

De hecho, Avilés (2006) afirma que el trabajo cooperativo no solo mejora la convivencia, sino que también constituye una medida de prevención frente al acoso escolar. Las investigaciones que se han llevado sobre el aprendizaje cooperativo estas tres últimas décadas indican que se mejoran las relaciones humanas y resulta un método muy efectivo para prevenir los casos de acoso escolar. De manera que trabajar con grupos heterogéneos en el aula favorece la disminución de la violencia y la exclusión, mejorando de esta manera la convivencia en el aula [León et al., 2012, p. 25].

Allport (1954) indica que hay que tener en cuenta que la convivencia en el aula es difícil y da lugar a numerosos conflictos, ya que cada niño tiene un carácter diferente y una realidad familiar distinta que les condiciona a la hora de relacionarse con su grupo de iguales. De manera que mediante el trabajo colaborativo tienen que aprenden a trabajar, ya que tienen que conseguir metas y objetivos comunes que solo se podrán alcanzar sumando el trabajo de todos. Además, también se favorece que los niños se conozcan entre ellos de una manera mucho más personal, sean conscientes de sus problemas y desarrollen así una empatía adecuada hacia el resto. Este tipo de trabajos posiciona a los niños en el mismo nivel, de manera que se evitan los diferentes estatus dentro de la propia clase y roles de carácter dominante.

Un ejemplo de trabajo cooperativo además del de nuestros colegios Trilema en parte de España lo podemos encontrar en el colegio Ártica, en Madrid (Coop. de Enseñanza JRO, 2018), que usa como método prioritario esta forma de trabajo. Aseguran que cuando sus alumnos trabajan en grupos cooperativos se favorece la integración de todos aquellos niños que se puedan encontrar en riesgo de exclusión social. Además, se favorece el intercambio cultural, lo que les permite establecer relaciones positivas y de respeto hacia las diferentes culturas que puede haber dentro de una misma clase. Se produce así una mayor cohesión entre los propios alumnos, lo que genera el desarrollo de actitudes como la confianza o la amistad que propician la integración de todos, creando así un clima de unión en el propio centro. Todo ello reduce la aparición del fracaso escolar o la falta de unión entre los compañeros, lo que mitiga la presencia de comportamientos violentos.

Metodología de trabajo colaborativo

Es fundamental realizar actividades mediante el trabajo cooperativo. Los niños deben llevan a cabo actividades que les ayuden a trabajar de forma conjunta contando con el trabajo de todos. Aunque, como dicen Barba, Martínez y Torrego (2012, p. 216), el aprendizaje cooperativo va más allá de trabajar de forma grupal (Slavin, 1999). Este tipo de aprendizaje presenta cinco características enunciadas por los hermanos Johnson (Johnson, Johnson, y Holubec, 1984; Johnson y Johnson, 1994) y aceptadas por la comunidad científica. Estas son: 

(a) Interdependencia positiva. Consistente en pensar como “nosotros”.

(b) Interacción promotora, basada en ofertar ayuda y animar a los compañeros y compañeras.

(c) Responsabilidad personal e individual, que se traduce en un compromiso de trabajo concreto dentro del desarrollo grupal.

(d) Habilidades interpersonales y de grupo, que posibilitan aprender cómo relacionarse positivamente con los demás.

(e) Procesamiento grupal o autoevaluación, que desarrolla la capacidad de reflexionar sobre lo que hacen tomando decisiones en consecuencia. Desarrollar este tipo de trabajo fomenta las relaciones interpersonales y la cohesión grupal. Pero para ello también es importante la distribución espacial en el aula.

¿Cómo se distribuyen los alumnos en el aula?

Los criterios que deben seguirse para la distribución del alumnado en la clase deben estar orientados a favorecer el éxito escolar del alumnado y, por supuesto, no darse agrupamientos discriminatorios. Han de ser flexibles y heterogéneos (buscando la diversidad en los niveles cognitivos). Por ello se propone ser cambiados de sitio cada cierto tiempo. En nuestros coles Trilema, cada cambio de proyecto, para favorecer las relaciones interpersonales y la cohesión grupal . Esta organización permite que se ayuden entre ellos y se refuercen los lazos de compañerismo. Así, los alumnos que tienen mayor dificultad se sienten reforzados al ver que no son juzgados por sus compañeros, sino ayudados. En la práctica se observa que los alumnos con mayor capacidad motivan a aquellos compañeros del grupo con más dificultades o desmotivación. De hecho, en muchas ocasiones son ellos mismos quienes preguntan si pueden ayudar cuando acaban cualquier actividad. Se dan cuenta de que cada uno de ellos es diferente, tienen ritmos de aprendizaje distintos y otras maneras de trabajar. Pero esto no genera rechazo hacia los otros, sino que a través de la ayuda se fomenta la solidaridad y el respeto. Así empiezan a estar en disposición de colaborar entre ellos sin la intervención constante del docente, de manera que trabajan las relaciones entre iguales evitando el aislamiento. Pero, en cualquier caso, cabe resaltar que debe enseñarse a los niños a diferenciar entre ayudar a un compañero y hacerle la tarea.

Todas estas actitudes deben ser potenciadas y felicitadas por el docente, de manera que se favorezca que se sientan satisfechos con sus actuaciones y que las reiteren.

La magia de nuestros colegios

Autora: Sandra Gutierrez Martín (Profesora de Educación Primaria Trilema Soria)

La magia de nuestros colegios

Son innumerables las veces que puedo acordarme de mi primer día en el colegio de Trilema Soria. Las paredes se convirtieron en rincones de aprendizaje, implicación del profesorado para crear las actividades más creativas posibles y la ilusión de un centro de enseñanza donde se trabaja por proyectos con una enseñanza individualizada sacando lo mejor de cada alumno (para saber más sobre el Aprendizaje basado en Proyectos, podéis consultar este curso de nuestro Campus).

Mi paso por El Pilar tampoco me dejó indiferente. Entendí el significado de la palabra HUMANIDAD cuando veía a todo el profesorado implicado en cada alumno y familias para sacarles adelante, sin ninguna duda, todo “buena gente”.

Hay una frase que dice “Lo que toca el corazón jamás se olvida” y creo que esa es la mejor manera de enseñar a nuestros alumnos. Debemos de trabajar los contenidos llevando a las aulas una realidad de un mundo totalmente cambiante para hacerles críticos y participes de nuestra sociedad. Quizás una mirada, un acto o una situación indiferente para nosotros despierte a cada alumno la curiosidad por el mundo que nos rodea. Como maestros, toquemos esa tecla.

Nos hemos enfrentado a un tercer trimestre diferente, un nuevo reto, donde hemos estado presente todos los días en las casas de nuestros alumnos.  Juntos hemos cabalgado para conseguir un objetivo: estar más cerca que nunca de nuestros niños y seguir apoyando a nivel curricular, pero también anímico. Somos conscientes de que nada va a poder sustituir la magia que sucede en las aulas, pero sin ninguna duda hemos superado ‘con nota’ esta prueba.

Está siendo un junio muy atípico para nosotros, pero con la misma esencia de todos los años. Evaluar, como sinónimo de crear una cultura de esfuerzo; valorar lo que cuesta llegar a la meta de un final de curso y celebrar que hemos llegado al objetivo.

Gracias, maestros, por este curso. Gracias Soria, gracias Madrid y sobre todo gracias TRILEMA por contribuir a que pueda ejercer la mejor profesión que existe en el mundo y pueda hacer mis sueños realidad, todos los días.

La escalada

Autora: Irene Adame Flores (Profesora de Educación Primaria Trilema Safa)

la escalada

Ahora que estamos comenzando la desescalada, luchando por conseguir esa mejor normalidad, abriendo centros y a una semana de finalizar el curso… toca echar la vista atrás y ver todo lo que hemos conseguido 

No sólo es momento de reflexión para los niños con su porfolio de confinamiento. También es momento para las familias y docentes de pensar también que es lo que más nos ha gustado de estos dos meses, de qué nos sentimos orgullosos, qué hemos conseguido con esfuerzo y trabajo, qué ha funcionado y qué debemos mejorar… 

Porque son semanas en las que se cierra el curso y no puedo evitar pensar que hace nada estábamos en septiembre nerviosos por comenzar un nuevo curso y ninguno se imaginaba un final así. 

A pesar del trabajo, evaluaciones, notas, reuniones, programaciones…hay que parar, reflexionar, autoevaluarse al igual que hacemos con los niños. Intentar cerrar el día pensando en tres cosas positivas que han ocurrido en el día. Porque si lo piensas, puedes llegar a encontrar más de 3. Las asambleas con todos los profes de la Fundación, las sonrisas de tus alumnos en las asambleas de la mañana, alguna broma que se les escapa, mensajes de agradecimiento de alguna familia o alumno, ver que evolucionan poco a poco al ver sus trabajos o cómo se expresan, las conversaciones en los claustros…

Todos estos pequeños detalles que tenemos en el día a día y que no sabíamos apreciar, ahora han sido lo más valioso. No hay nada como sentirse que formas parte de algo, de una familia, de un equipo y que vamos todos en la misma dirección. Porque como dicen, un barco no avanza si cada uno rema en una dirección. 

Creo que todos hemos aprendido de estos meses, pero sobre todo me quedo con valorar aún más los pequeños detalles. 

Sigamos reflexionando para seguir luchando por conseguir una mejor normalidad el próximo curso. Estoy segura de que volveremos con más energía y fuerza que antes. 

Gracias familias, profes alumnos por haberlo hecho posible, y recordad, #MejoresJuntosQueSolos

¡En marcha estoy!

Autora: Ana María Sánchez (Profesora Educación Infantil Trilema Sagrada Familia)

En marcha estoy

Cuando “nuestros niños” de Infantil llegan a 5 años, las maestras comenzamos, sobre todo por estas fechas de final de curso, a escuchar algunas preguntas como: “¿Está preparado para Primaria? ¿Y si mi hijo/a no lee aún? ¿Qué pasará el curso que viene si no termina de entender las sumas?”.

Las dudas e inseguridades son algo diferentes a las que les surgen a esos papás y mamás que dejan el primer día a su niño/a en la clase de 3 años. Nervios, algo de tristeza, un esfuerzo de confianza en el nuevo centro y en las personas con quienes los niños van a pasar muchas horas desde ese momento en adelante.

Pasito a pasito comienzan un camino sin pausa, en principio muy pegaditos a las maestras y poco a poco adaptándose al entorno, llevando a casa aprendizajes del cole, canciones, juegos, haciendo los primeros amigos, superando retos…

Y entonces llegan los 6 años, un momento de grandes cambios para todos, para el niño, para su familia y para las maestras.

Es, verdaderamente, un momento muy importante. Vivido quizá con incertidumbre en cuanto a la adaptación a los requisitos que un “niño de Primaria” pensamos que debe cumplir (casi siempre académicos).

Hábitos adquiridosPero es también necesario conocer que antes de haber adquirido ciertos conocimientos formales, hay otros aspectos esenciales y anteriores que deben estar bien maduros e integrados. Ciertos cambios físicos que por lo general el niño de 6 años presenta (caída de dientes, crecimiento del tronco…), una lateralidad definida (diestro o zurdo), movimientos concretos de coordinación corporal conseguidos… son algunos de los indicadores en los que nos debemos fijar para resolver esta gran duda de si los niños están o no preparados para ese paso de etapa, teniendo en cuenta que cada uno lleva su ritmo.

Este curso, diferente, raro e inesperado, nuestros niños han aprendido de manera muy distinta.

Compartiendo tiempo en familiaCompartiendo tiempo en familia, ayudando en las tareas de casa han desarrollado habilidades valiosísimas. ¡Qué mejor aprendizaje cooperativo!

Imitar a los hermanos mayores, ayudar a los pequeños o respetar a su nivel los tiempos de trabajo de papá y mamá, entre otras muchas cosas, se han convertido en objetivos del “curriculum de la cuarentena”.

Papás y mamás han acompañado a sus hijos de una manera especial en un momento de crecimiento, único en la vida y necesitado de comprensión, respeto y atención.

A mí siempre me gusta imaginarme a los alumnos que terminan su Educación Infantil siguiendo ese camino que comenzaron al entrar en el cole, acompañado de alguna lagrimilla. En marcha, a punto de dar el gran salto a Primaria, que lleva incluidas mariposas en el estómago, en este caso, compartidas con quienes les acompañamos.

Y con el convencimiento y confianza de que “todo saldrá bien”.

Que sepa el mundo en marcha estoy, que voy a cumplir mi misión. Los cielos azules por donde voy dan alas a mi corazón”.

Phill Collins. En marcha estoy. BSO Hermano Oso

 

El 3×4 de los ámbitos

Autor: Martín Varela, subdirector de la Fundación Trilema

El 3x4 de los ámbitos

Sí, parece que ya están aquí. Y esperemos que, como las competencias, aunque tengan una dificultosa travesía, lleguen para quedarse.La Comunidad Valenciana ya ha legislado sobre ellos para el curso que viene. Puede que pronto tengamos noticias de otras comunidades o del propio ministerio.

Bajo mi punto de vista, hay al menos 3 razones fundamentales de peso para que por fin se instaure esta manera de organizar el aprendizaje, y 4 claves fundamentales para su implementación con ciertas garantías de éxito.

Algunas de estas razones son:

1- Abre a trabajar en equipo. 

Trabajar por ámbitos supone que, sí o sí, los profesores necesiten programar y decidir juntos el itinerario de aprendizaje que propondrán a sus alumnos. Una oportunidad única para sumar experiencia, conocimiento, diversidad de estilos docentes y riqueza curricular.

2- Mejora la comprensión de los aprendizajes.

Si bien el tratamiento disciplinar ayuda a conocer aspectos importantes de cada área en particular, integrarlas en ámbitos y ponerlas en juego más allá de cada una de ellas propicia la mejora de la comprensión de los aprendizajes. Precisamente la conexión interdisciplinar, junto con el desafío de actividades que exijan resolución de problemas y la aplicación de los conocimientos, son varios de los factores principales que permiten poner en marcha mecanismos para comprender lo que aprendemos.

3- Busca el aprendizaje competencial.

Organizar el currículum por ámbitos es una oportunidad excelente para favorecer el desarrollo del aspecto más práctico cualquier disciplina. Más allá de las metodologías que propician trabajar por ámbitos, su propuesta permitirá también entrenar de manera explícita las competencias personales y transversales que en estos tiempos de confinamiento han resultado esenciales para poder aprender desde la autorregulación.

Entre las claves para su implantación, destacaría:

1- Implicarse activamente en el diseño de las unidades didácticas o proyectos que lo desarrollen. Supone aprender con tus compañeros docentes sobre sus áreas, integrarlas con sentido y conocer qué van a trabajar ellos. Así, propiciaremos conexiones eficaces entre las sesiones de aula y éstas, permitirán a los alumnos sentirse guiados por todos los profesores implicados al hilo de la experiencia de aprendizaje.

2- Tomar decisiones desde una perspectiva flexible.

Los docentes también tenemos que aprender. Si no hemos tenido alguna experiencia de trabajo interdisciplinar o de aprendizaje basado en proyectos, es necesario apoyar a los profesores a ir integrando sus nuevos modos de proponer los aprendizajes. Por ejemplo, facilitando la agrupación de docentes en equipo por afinidad o combinar las actividades interdisciplinares con momentos de trabajo específico de área.

3- Organización. 

Trabajar por ámbitos requiere de tiempos explícitos para que los profesores trabajen en equipo, definir horarios abiertos y amplios para la integración de áreas afines en el trabajo con los alumnos, equilibrar la docencia directa en ámbitos entre todos los docentes del claustro, especificar el papel de los tutores o promover sesiones de revisión de las mejores prácticas para promover el aprendizaje continuo, son algunas de las medidas organizativas previas a tomar.

4- Sistematizar la evaluación. 

Definir claramente los criterios que permitirán calificar cada área y evaluar el aprendizaje de los alumnos en su trabajo por ámbitos. Una tarea de coordinación y comunicación continua entre docentes, que evaluarán juntos, y en la que la tecnología nos puede ayudar. Además, el acompañamiento y feedback constante al alumno adquiere, si cabe, una mayor importancia que en procesos de enseñanza-aprendizaje más tradicionales. 

Estas son algunas de las premisas que hemos aprendido en nuestro propio camino de aprendizaje sobre la implementación de los ámbitos en nuestras escuelas y en las que acompañamos en nuestros procesos formativos.

3 razones y 4 claves. Un 3×4 que evoca uno de los compases musicales más populares. Llegan los ámbitos, ¡qué empiece la música!

Unidos con la música

Autora: Mª Salima Bermejo García (Profesora Trilema El Pilar)

Unidos con la música

En los últimos días he reflexionado con respecto a la importancia de la música en nuestras vidas. Si analizamos la situación creada por el COVID-19 durante este tiempo de confinamiento, observamos como la música ha tenido un papel destacado. Esta disciplina artística, que no entiende ni de política, ni de razas, ni de clases sociales, ha sido una herramienta necesaria y vital para entender y expresar tanto las alegrías en momentos de exaltación, como las penas en momentos de tristeza. 

Durante estos días, hemos comprobado curiosamente como artistas de todos géneros y estilos se han unido al unísono y han comenzado a crear música de forma ejemplar. Lo hacían  con los medios de los que disponían, movilizando a otros artistas, consiguiendo recursos económicos para fines solidarios… alegrando de este modo a muchas de nuestras almas.

La música en esta cuarentena, ha conseguido algo bastante complicado, que es unir distintas generaciones mediante canciones que ya estaban algo olvidadas, como “Resistiré”, “Pongamos que hablo de Madrid”, “Arriba los corazones”,” Libre” … y muchas más que podríamos nombrar.

Estas canciones nos han ayudado a asumir esta realidad. Podríamos decir que hemos rescatado canciones del pasado para afrontar el presente y quizás un nuevo futuro. 

Desde tiempos remotos, muchos estudios han demostrado los múltiples beneficios que tiene la música. Desde Pitágoras con la Teoría de Ethos hasta la musicoterapia en la actualidad. Ahora más que nunca, hemos podido experimentar los efectos beneficiosos y curativos, desde nuestras ventanas, balcones o terrazas. 

Por todo lo señalado anteriormente, desde esta ventana, reivindico la importancia de la música en la educación. La música es un medio que, además de favorecer el desarrollo intelectual en el niño, les ayuda a transmitir sentimientos, emociones, a comunicar y compartir, a sentirse dentro de un grupo social… Por todo esto considero necesario que esta disciplina consiga un mayor protagonismo, siendo una herramienta muy potente y eficaz para transmitir mensajes de paz, de solidaridad, de ayuda y de conciencia social… 

Es necesario que nuestros alumnos del presente se formen para tener un futuro donde dispongan de todos los medios para conseguir metas comunes que les hagan mejores personas. Que sean alumnos más adaptados a las realidades que debamos afrontar en un futuro cercano. Y la música, gracias a su poder, ya que no entiende de fronteras, podrá conseguir estos objetivos tan necesarios.

Por lo tanto, antes de terminar este artículo, me gustaría hacer una reflexión en voz alta. Ya que hemos comprobado el poder que tiene la música, intentemos mantener un nivel musical eficiente. Una educación musical que proporcione a nuestros alumnos los medios que les beneficien para que puedan recurrir a ella en cualquier momento.

El curso más importante de nuestras vidas

Autora: Rocío Punteros Fernández (Profesora Primaria Trilema Avenida de América)

El curso más importante de nuestras vidas

Nos hicieron falta tan solo unos días para darnos cuenta de lo importante que es ir al colegio. Podríamos hacernos tantas preguntas… ¿qué es lo que hace que una escuela sea una escuela? Y nos sorprenderíamos de la infinidad de elementos que hacen posible una escuela.

El 14 de marzo una amenaza invisible nos obligó a cambiar radicalmente nuestro modo de vida: el clima familiar, nuestros sentimientos durante este período, a qué dedicamos el tiempo cada día…  Ya han pasado más de dos meses desde que se decretó el cierre de todos los centros educativos. Sí, más de dos meses sin que los niños y niñas de nuestros coles acudan a ellos. 

Aunque cueste recordarlo, los colegios se cerraron de forma apresurada, sin saber por cuánto tiempo ni cómo podríamos atender al alumnado. Pero se siguió adelante, a distancia, sin presencialidad. Un cambio que, en algunos casos, hubo que hacer sin medios, sin tiempo, sin formación para los centros. Tampoco para el alumnado ni para las familias. Todo ello unido a la disposición de recursos por parte de centros, que movieron cielo y tierra para buscar sus medios, ayudados por “manos colaboradoras”, a la capacidad de equipos directivos, docentes, alumnado y familias prestando ayuda a sus hijos e hijas.

Aunque muchos de nuestros alumnos ya estén acostumbrados a las tareas digitales, jamás las clases online podrían sustituir a la presencialidad. La enseñanza de contenidos es solo una pequeña parte de todo lo grandioso que sucede en nuestros centros escolares. No vamos a la escuela solo para adquirir los aprendizajes establecidos en el currículo. Nuestro cole no es solo lo que ocurre dentro del aula (que ya es mucho).

A día de hoy, nos planteamos que nuestro alumnado puede que no aprenda todos y cada uno de los contenidos que teníamos programados para este curso escolar. Y de todo esta situación, en realidad, debo decir que lo que menos me preocupa es la falta de adquisición de contenidos. Creo que es más importante el gran número de niños y niñas que habrán estado lejos del contacto con sus iguales, pues para muchos niños era la única ventana al mundo más allá de sus familias. Y el aprendizaje de algo muy importante que no olvidarán nunca: el significado de la solidaridad, la importancia de la familia, del sacrificio y del esfuerzo compartido, y que siempre somos #MEJORESJUNTOSQUESOLOS

Quizá podamos sacar otras muchas otras cosas positivas de esta cuarentena. Por ejemplo, lo relacionado con el cuidado mutuo y el cuidado a nuestro planeta,. O reafirmar que el colegio debe ser un lugar que sirva para construir, para todo el alumnado, en especial para aquellos que más lo necesitan. Quizá también ahora la gente sea más consciente de la labor del profesorado y del colegio.

Mis últimas palabras son para mis alumnos, para mis compañeros de trabajo de Madrid, Soria, Zamora, Pobla Llarga (Valencia) y toda la familia que formamos Trilema. Me siento muy orgullosa de vosotros. Hemos trabajado codo con codo para que todo saliera adelante. Solo falta una cosa… Volver. Volver a abrazarnos. Llegará pronto. ¡Lo bueno se hace esperar!

Quizá, quién sabe, éste haya sido el curso escolar más importante de nuestras vidas.

El método Cyrulnick

Autor: Martín Varela, subdirector de la Fundación Trilema

El método Cyrulnick resiliencia

Ahora que se ha vuelto a poner tan de moda la resiliencia, es inevitable acordarse del padre de la tan “manoseada” palabra. Es fácil hablar. Quizás no tanto poner en marcha los mecanismos que permitan de verdad crecer en ella. Porque cuando las circunstancias son adversas es fácil, casi humano y lógico, caer en la autocomplaciencia y en la culpabilización externa. 

Para ser resiliente hay que querer serlo. Porque la diferencia entre “querer y poder” es ponerse en marcha decididamente hacia ello. Y, valga el símil con la propia resiliencia, aprender y persistir hasta conseguirlo.

Boris Cyrulnik tuvo una infancia muy complicada, como tantos otros niños salidos huérfanos de los campos de concentración nazis. A pesar de ello, pudo recomponerse y no partirse, como el junco, para afrontar su día a día y tener una vida de cierto éxito personal y profesional. Para acuñar esta capacidad de volver a levantarse tras caer, partió en sus investigaciones de una pregunta: ¿Qué permite a las personas que pasan por estas experiencias salir adelante? Si lo común pudiera ser quedar parado o afectado de por vida, ¿por qué algunos pueden superarlo?

En mis años de trabajo en centros de menores esta pregunta nos perseguía en el día a día como educadores. Durísimas experiencias en sus cortos años de vida. A unos les marcaba casi inevitablemente para no levantar cabeza. Otros conseguían integrarlo y rehacer tímidamente sus vidas. Los educadores éramos los mismos, pero los cómos nunca podían serlo. Tratábamos de aprender continuamente de cada diferencia entre unos y otros, para acertar con la tecla que permitiese ayudarles a recomponerse. La chispa desencadenante siempre en ellos, nunca externa. Nos “limitábamos” a poner los condicionantes que pudiesen desencadenar la salida. Un día, algo hacía “click” en su mente y, desde ahí, no sin dificultades, comenzaban a caminar.

Mafalda El método Cyrulnick

Vivo un cierto paralelismo en estas fechas en conversaciones con escuelas, directivos y profesores. Ante la incertidumbre se ha desencadenado un mecanismo muy humano, casi de cerebro reptiliano dirían algunos. Una parálisis absoluta. No en todos, o no en muchos, según como queramos ver la botella medio llena o vacía. Pero es una realidad que me interpela al aparecer en los que somos los profesionales de esto de aprender.

Si tanto estamos hablando de resiliencia, hagamos como el señor Cyrulnik. Utilicemos su método y preguntémonos qué hacen los que no están parados y aprendamos con ellos. Docentes que ni imaginaban lo que serían capaces de hacer con sus ordenadores, escuelas que se han anticipado a los discursos de los gobernantes haciendo imaginable y alcanzable la escuela híbrida, organizaciones que se unen para dar soluciones a situaciones que necesitan una respuesta inmediata.

Acampa en casa El método Cyrulnick

Decir que no se puede hacer nada, que otros deben mover ficha antes o indicarnos lo que podemos hacer, es promover la pasividad y el inmovilismo. También lo es minusvalorar los esfuerzos y propuestas valientes de miles de profesores y cientos de escuelas. Y más aun disfrazar la pasividad con la incapacidad para aprender “de y con” los otros.

Si no querer aprender, o esgrimir los típicos “ya lo sabemos todo”, era algo anacrónico y poco asumible en el mundo educativo, hoy, ahora, es casi una sentencia vital. Especialmente para nuestros alumnos. Sigamos siendo ejemplo para ellos, mostrando cómo y de qué manera hemos aprendido y seguimos construyendo la escuela que necesitan para desencadenar en ellos la capacidad de aprender siempre. Incluso si la vida nos hace caer, saber y querer levantarnos para seguir caminando.

Y después de nuestro colegio…¿qué? Entre la escuela y la universidad

Autora: Blanca Izquierdo (Profesora Secundaria Trilema Soria)

Trilema Universidad

Escribo este artículo desde la sencillez que me caracteriza. Todo el mundo sabe que no soy escritora (ni lo pretendo), pero puedo basar estas palabras en tres pilares básicos de mi experiencia (en orden de importancia): la personal, la de profesora y la de tutora (en varias ocasiones de los alumnos de 4º de ESO).

De todos es sabido que Trilema Soria es un centro basado en la innovación, el emprendimiento, el trabajo en equipo, las habilidades personales, aprender a pensar y un largo etcétera.

Al acabar 4º de ESO, llega para los alumnos uno de los  momentos mas importantes de su vida: decidir hacia qué mundo dirigirse. Para todos es una importante decisión.

Una minoría se decanta por buscar un empleo tras su graduación en ESO. Un porcentaje mayor elige seguir sus estudios en Formación Profesional en busca de un futuro laboral; desde el centro ya han sido orientados para ello. Queda muy claro que, para estos alumnos, las habilidades desarrolladas en nuestro centro son de vital importancia ya que han aprendido a enfrentarse a la vida, a situaciones complicadas y a desenvolverse en este mundo cooperativo.

¿Y qué pasa con aquellos (la mayoría) que opta por seguir sus estudios en Bachillerato con el objetivo de alcanzar la Universidad? Tras esta elección aparece un periodo de dos años que, desde mi punto de vista, no está adaptado por nuestras leyes al mundo actual. En Bachillerato se desarrollan dos años basados en contenidos y conceptos centrados en superar la EVAU/EBAU para poder acceder a la Universidad. Es entonces cuando el alumno tendrá que centrar su esfuerzo en desarrollar habilidades memorísticas y de comprensión utilizando las técnicas aprendidas en el centro. Como en cualquier ámbito, para algunos de nuestros alumnos será más complicado que para otros; pero todos ellos lo consiguen (certeza basada en conversaciones con nuestros ex alumnos). 

Y llega el momento crucial: la ansiada Universidad. Pues curiosamente, es ahí donde nuestro alumno, que ha aprendido a adaptarse a los cambios y no se acomoda en la zona de confort, se desarrolla uniendo las metodologías aprendidas en nuestro centro junto con las más tradicionales aprendidas en Bachillerato.  Cuál es mi asombro cuando, al incorporarte a la Universidad, vuelven a aparecer nuestras metodologías unidas a los conocimientos. En la Universidad actual se prioriza el trabajo en equipo, la innovación, el emprendimiento, las habilidades comunicativas, la habilidades sociales…. ¿os suena esto?DAFO Universidad

Ya no voy a ir más allá, pero pensemos qué buscan las empresas hoy en día y qué cualidades desean en un buen empleado. Y esas cualidades deben de empezar a desarrollarse desde la escuela, desde nuestro colegio. Y así lo hacemos.

 Esta foto es real y fue tomada a principio de este curso en una Universidad de Madrid. ¿Os suena? ¡Nuestros alumnos lo tenían todo controlado!

4 vacas en un ladrillo. Escritura que crea

Autor: Ismael Mena, formador de Trilema

Escritura creativa

Ventajas de fomentar la escritura creativa como complemento del Plan Lector

¿Cuánto escriben nuestros alumnos? Da igual la edad… ¿dirías que mucho o poco? Y, ¿para que escriben? Para copiar enunciados, para materializar la respuesta esperada en el hueco preciso, para desarrollar “la grafo”… 

La escritura es una destreza humana absolutamente prodigiosa. Es una herramienta que permite pensar cosas que sin ella sería imposible pensar (Leer Historia visual de la inteligencia de José Antonio Marina). Y es un modo excepcional de apropiarse de la realidad. La escritura aumenta nuestra capacidad mental: “Multiplicar número grandes. 2.765.491.007 por 367.984. Mediante la escritura numérica resulta muy fácil, pero sin ella resulta imposible”. Algo parecido pasa con las composiciones musicales complejas, donde si no fuera por la notación musical sobre pentagrama sería dificilísimo compartir con otros obras de grandes dimensiones. Una de las grandes propiedades de la escritura es que sirve de extensión de nuestra memoria: notas, agendas, recordatorios, posits, whatsapps, etc. en los que escribimos son como una memoria USB que nos conectamos para ser más eficaces y llegar más lejos. “Las bibliotecas son, por tanto, la gran memoria de la humanidad”.

Hay muchos tipos de escrituras en este planeta. “Las primeras fueron pictográficas. Se limitaban a representar un objeto con signo. Como hay muchos objetos, resultaba muy complicado aprender tantos signos, por lo que fue muy difícil generalizar el aprendizaje de la escritura y de la lectura. Entonces surgió un invento genial. En vez de emplear los signos para representar objetivos, ¿por qué no utilizarlos para representar sonidos? El repertorio de sonidos usados al hablar es limitado. Con muy pocos signos se pueden representar todas las palabras”. La propia escritura resolvía un problema a través de sí misma. El Visual Thinking, que no es nuevo. 

De ese modo, de repente cuatro vacas cabían en una tablilla mesopotámica. Tablillas que pronto se convirtieron en los ladrillos que permitieron a un incipiente estado construir los pilares de su progreso. Las tablillas con sus signos ayudaban a mejorar el control. Y a mayor control, más progreso. La escritura se configuró entonces como un potente artefacto cultural para resolver problemas. 

Cuatro vacas en un ladrillo

Y en la escuela ¿usamos la escritura para que nuestros alumnos resuelvan problemas o para controlarles? Ser creativo no es ser ocurrente o destacar en la producción artística o estética. La flexibilidad cognitiva es una de las funciones ejecutivas que más se asocia a la creatividad. Gran parte de la literatura se ha escrito desde el folio en blanco. Los autores tienen solo una idea vaga de lo que quieren contar. Pero la historia va surgiendo a la vez que se escribe. Entre otras cosas la escritura, per se, resuelve el problema de la página en blanco. Acaso quien escribe ¿escribe lo que piensa o piensa lo que escribe?

¿Para qué queremos que nuestros alumnos escriban? Para muchas cosas, sin duda. Pero uno de los principales objetivos debería ser proveer a nuestros alumnos de una herramienta que, además de comunicarse y redactar respuestas para sus profesores, les permita contarse, contar y ser creativos resolviendo problemas (no solo matemáticos o musicales). Y que les permita confeccionar los ladrillos de personalidad, su motivación y su imaginación. De ahí el profundo convencimiento de aunar el Plan Lector con una intensa actividad escritora que permita la retroalimentación y necesidad de la lectura. En este curso online ESCRITURA CREATIVA, CÓMO ESTIMULAR LA CREATIVIDAD encontrarás muchas ideas para que tus alumnos, sean de primaria o de secundaria, metan muchas vacas en muchos ladrillos y utilicen la escritura para resolver problemas y construir los muros de su autorregulación. 

Estimular la creatividad curso