Autor: Ismael Mena, formador de Trilema.

Fundación Trilema, pioneros (o casi) en sustituir boletines de calificación (evaluación cuantitativa) por otros instrumentos de evaluación cualitativa como la coevaluación con las familias, de ahí el tema principal de esta entrada: Enseñamos y evaluamos juntos.

 

La evaluación es una bomba. De relojería. En su nombre, el sistema educativo es capaz de lo mejor y de lo peor, y las instrucciones educativas publicadas por las comunidades autónomas durante el mes de abril con motivo del confinamiento dan buena fe de ello: abundan declaraciones como estas de Andalucía del 23 de abril de 2020 donde se concretan las características de la evaluación deseada (la formativa, la formadora, la diagnóstica, la cualitativa) para luego centrarse en la evaluación calificadora (cuantitativa), es decir, la que determina si el alumno pasa de curso, promociona o titula, que es la que todavía hoy sigue siendo la más practicada en los colegios e institutos:

  • La 3ª evalución será continua y tendrá carácter formativo y diagnóstico.
  • En la evaluación ordinaria, así como para la calificación, se tendrán en consideración los resultados de los dos primeros trimestres y se valorarán las actividades y pruebas realizadas de la 3ª ev. únicamente si tienen valoración positiva.

Nos hemos acostumbrado a hablar de esa evaluación deseada como una cortesía, a pesar de que en el fondo los docentes no acabamos de entender ni de practicarla. Para explicarla en pocas palabras siempre podemos acudir a Neus Sanmartí: “La evaluación debería tener 3 elementos: detectar los problemas del alumno, entenderlos y tomar decisiones para ayudarle a mejorar. Si te fijas, ninguno de estos elementos es la nota”.

Con esta idea como sustento, las escuelas de Fundación Trilema tomaron una decisión bastante inusual para estos tiempos de confinamiento: suprimir la evaluación basada en calificación para sustituirla por un boletín elaborado a partes iguales entre los tutores y las familias de los alumnos. Una idea excepcional para que familias y docentes detecten los problemas (más allá del rendimiento académico), entiendan su situación en el confinamiento y ayuden a mejorar al alumnado teniendo en cuenta que el curso acabará en junio y que no volverán a la escuela hasta septiembre, un regreso cuyas condiciones todavía desconocemos. Enseñamos y evaluamos juntos.

Las escuelas Trilema se ubican en tres comunidades autónomas diferentes. En alguna de ellas, la propuesta de prescindir de un boletín con calificaciones durante el confinamiento fue rechazada y, a pesar de que la idea de sustituirlo por un boletín elaborado conjuntamente con las familias suscitó muchos entusiasmos, finalmente no se permitió abandonar el procedimiento tradicional de evaluación, a pesar de lo excepcional de la situación.

Gracias a la lectura del último libro de Rafael Feito ¿Qué hace una escuela como tú en un siglo como este? hemos descubierto un curioso precedente similar a la coevaluación conjunta que proponemos:  hace ya 14 años, el Concejo Educativo de Castilla y León de 2004 realizaba una serie de propuestas para un nuevo sistema educativo francamente interesantes. De entre dichas propuestas rescatamos una que se acerca mucho a esta idea de un boletín de coevaluación en la que estén implicados alumnado, familia y escuela:

“Algunas ideas para avanzar en la relación con las familias: (…) Implicarlas en la dinámica del centro (a la vez que del centro en la de casa). Por ejemplo, creando instrumentos concretos como un diario de intercambio de anécdotas familia-profesorado; enseñar trabajos en casa o con un contacto más permanente, mediante visitas frecuentes al aula en la que se expongan trabajos, entrevistas, crear un espacio de información “cotidiana” en el aula o fuera…… Todo ello con el fin de crear una mayor y mejor comunicación entre padre-madre e hijo/a, basada en un conocimiento más concreto de su vida en el centro. Podría hacerse a diferentes edades variando los instrumentos.”

Nunca es tarde para recuperar buenas prácticas, como el enseñar y evaluar juntos, y menos en momentos como el actual, con una administración más dispuesta que nunca a confiar en la autonomía de los centros para el cierre de la tercera evaluación y el inicio del siguiente curso 20-21. ¡Aprovechémoslo!

Si quieres saber cómo hemos desarrollado este boletín de coevaluación con las familias no te pierdas este vídeo en el que promovemos que si, al menos durante el confinamiento, enseñamos juntos, también podemos evaluar juntos:

Las familias se han visto obligadas a desempeñar un papel de ‘docentes en casa’ para suplir la no siempre bien entrenada autonomía del alumnado. Ahora, al enfrentarse a la soledad de la pantalla para atender emails con instrucciones, no todos los alumnos son capaces de gestionarse y autorregularse en sus tiempos y tareas sin la cercanía física de su docente y sus compañeros. ¿Por qué no acompañar a los agentes implicados? ¿De verdad creemos que lo más necesario en este momento excepcional es medir aprendizajes dispensados precariamente en formato remoto?