Por Martín Varela.

Comenzamos el 21 con la pandemia disparada y acompañada de la borrasca Filomena. Parece que la realidad se empeña en hacernos más héroes a los docentes y escuelas por abrir y sobrevivir. Pero, con la que está cayendo, se cuela en los titulares de cabecera de prensa los todavía ecos del asalto al Capitolio en Estados Unidos.

Y es que no es baladí lo que la falta de diálogo engendra en nuestras sociedades.

Es inevitable hacer un cierto paralelismo con lo que parece estar ocurriendo a nivel de leyes educativas en nuestro país. Según vayan llegando (esperamos que no asaltando) los de unos colores u otros al parlamento… ¡a imponer su visión!

La que llega ahora nace con la misma cantinela de fondo de la anterior: durará hasta el próximo cambio político. En sus monólogos frases parecidas. Supuestamente han escuchado y recogido las inquietudes de toda la comunidad educativa. Pero para dialogar, para escuchar, hay que querer hacerlo.

Ya en el 2016 se hizo un importante esfuerzo para llegar a acuerdos consistentes desde ‘Papeles para un pacto‘ . José Antonio Marina, Carmen Pellicer y Jesús Manso, dirigieron un verdadero diálogo reuniendo a más de un centenar de personas e instituciones. Fruto del encuentro, una propuesta de camino concreto por el que transitar y hacer posible el tan ansiado pacto educativo. A pesar de las esperanzas amparadas, los políticos de turno no escucharon…

Justo antes de Navidad, Red por el Diálogo Educativo (REDE) compartió con toda la comunidad educativa y toda la sociedad el trabajo de más de un año de un nuevo empeño por dialogar, por encontrar puntos –muchos– de encuentro.

Porque cuando se trata realmente de apostar por construir, los que estamos embarcados en esto de educar sabemos que no se trata solo de imponer nuestras ideas. Apreciamos la riqueza de la pluralidad y sabemos trabajar con ella, lo que exige en ocasiones renuncias por el bien común.

Desde ella, las organizaciones participantes, coordinadas por la Fundación COTEC y Proyecto Atlántida, han concretado lo que podrían ser los pilares de un sistema educativo inclusivo, equitativo, de calidad, sólido… y consensuado.

Un proceso abierto, participativo y eficaz que ha fructificado en dos publicaciones por cada uno de esos pilares:
Profesión y profesionalidad docente.
Innovación y reflexiones para el cambio en educación.
Currículum: propuestas para su reforma.
Organización escolar.
Evaluación, responsabilidad y mejora educativa.
Financiación para una educación inclusiva, equitativa y de calidad.

Sus 6 libros (en abierto en la web de REDE) ilustran cómo la pluralidad y el diálogo nos puede hacer aun más fuertes.

Para los antiguos griegos, diálogo hace referencia al proceso de conocimiento a través de la palabra. Se trata de conocernos y construir, no de llevar la razón y tratar de imponerla. Un deseo para el 2021 en el que tanto habrá que apostar por ello.