Nueve claves del Aprendizaje por Proyectos

Autor: Ismael Mena, formador de Trilema.

Programar proyectos para que tus alumnos aprendan no es nuevo. Hace más de cien años esta idea ya la promovieron Kilpatrick y Dewey en Estados Unidos o Cossío y Giner de los Ríos en España. Lo que sí que es nuevo es la inclusión cada vez más sistemática y rigurosa en nuestras aulas de proyectos interdisciplinares o ABP, no ya como experiencias pintorescas, sino como bases del día a día de muchos centros educativos. En este artículo te damos algunas claves para programar la metodología de Aprendizaje por Proyectos.

APRENDIZAJE BASADO EN PROYECTOS o ABP es un paraguas bajo el que se amparan metodologías diversas con apariencias similares: desde proyectos por centro de interés hasta proyectos de emprendimiento. Pero ¿qué hace que un proyecto pueda ser llamado proyecto? Nueve claves del Aprendizaje por Proyectos que nos ayudan a saber si vamos por el buen camino son:

  1. Que sea interdisciplinar y que la propuesta suponga una estrecha colaboración docente
  2. Que haya un producto final que los alumnos tengan que desarrollar para aprender o para aplicar lo aprendido
  3. Que los alumnos lo aborden en grupo cooperativos o en equipos ágiles
  4. Que incluya metodologías activas (rutinas, destrezas, Visual Thinking, estructuras cooperativas, gamificación, investigación, metodologías ágiles, etc…)
  5. Que permita que los alumnos aprendan y comprendan los contenidos íntegros del currículum oficial
  6. Que entrene las competencias de modo concreto a partir de desempeños competenciales
  7. Que se centre en el desarrollo de las funciones ejecutivas
  8. Que abunde en momentos de metacognición, autoevaluación y coevaluación que, a través de un porfolio, faciliten la evaluación procesual por parte del alumno
  9. Que propicie una calificación de contenidos y competencias basada en la recogida rigurosa de evidencias en el porfolio de aprendizaje.

Todas las Claves del Aprendizaje por Proyectos anteriores tienen sentido cuando los aprendizajes se materializan en acciones reales las que haber aprendido es esencial y necesario. En este ejemplo recogido por la prensa local los alumnos tuvieron que enviar cinco globos sonda reales a la atmósfera. Para hacerlo tuvieron que aprender contenidos, investigar y preguntarse mucho para nada fallara: ¿qué necesitamos aprender para que los globos lleguen a la altura necesitamos? ¿Qué datos será interesante recoger? ¿Qué rudimentos de programación nos hacen falta para que la experiencia sea un éxito?

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Sin duda, el mayor reto del Aprendizaje Basado en Proyectos es saber cómo combinarlo de manera exhaustiva con en el extenso currículum español. En otros países de currículum más liviano su implantación ha sido más fácil. La Fundación Trilema lleva años planteando una estructura propia de programación ABP que nos permite que desde Educación Infantil a 2º ESO todo el currículum de Ciencias Sociales y Ciencias Naturales se imparta íntegramente en proyectos que ocupan una media de 8-10 horas a la semana. De este modo, los proyectos no son una actividad anecdótica, sino uno de los pilares del nuestro proyecto educativo para favorecer la comprensión y facilitar un aprendizaje más profundo y duradero. Además, esta forma de trabajar permite abordar uno de los aspectos más interesantes, la metacognición. ¿Que cómo  lo hacemos en nuestras escuelas? En este curso de Aprendizaje Basado en Proyectos del Campus Trilema puedes descubrirlo y aplicarlo en tu clase.

“Bioluminiscenia” escolar

Autor: Martín Varela, subdirector de la Fundación Trilema

escolar alumnos Trilema

Me asomo y asombro en redes al ver el fenómeno de la bioluminiscencia. 

Fenómeno bioluminiscencia

La doctora en Ciencias Físicas, Mar Gómez, explicaba en redes sociales que se trata de un fenómeno habitual en las especies del fondo de los océanos. En parte se ha producido gracias al confinamiento social en todo el mundo por el coronavirus.

Biolumniscencia Mar Gómez

Y me pregunto si algo parecido no estará ocurriendo con nuestras escuelas. Aparentemente cerradas, pero abiertas de otra manera. Quizás, brillando en algunos hogares. 

Esas fabulosas imágenes me parecían la mejor metáfora para describir algunas conversaciones con familias y profesores:

Ante la situación vivida, ella pone el color y la diversión en casa. Propone juegos, comienza y enriquece conversaciones, cuida la rutina diaria, aporta en cada tarea, llama y cuida en la distancia a los abuelos… 

No sabemos cómo son sus notas ni nos importa en estos momentos. Alejados de criterios escolares caducos, esta chica y otros muchos niños y adolescentes ponen de manifiesto ese otro brillo de nuestros alumnos. Creativos, resilientes, solidarios, empáticos, comunicativos…

Algo parecido nos contaba desde Chile nuestra Escuela que Aprende, Ayni Munai. Su apuesta por un proyecto educativo que gira entorno a la gestión emocional y los ODS, está justo en estos momentos mostrando sus mejores resultados. Cuenta con un alto grado de satisfacción en las familias y un creciente interés por muchas otras en conocer por dentro la escuela cuando se pueda volver a ellas.

La doctora Gómez matiza que el fenómeno de la bioluminescencia es diferente a la fluorescencia o fosforescencia. En ellos se necesita una luz externa, en este la luz la produce el mismo organismo, desde su interior.

Por qué lucen unas escuelas y no otras depende sin duda del foco externo y los acentos que marcan según qué intereses y patrones habituales. Quizás podamos aprovechar esta “bioluminiscencia” ocasional para, como llevamos clamando la comunidad educativa en estos meses, no olvidar optar por diferentes acentos en nuestros sistemas educativos.

Justo en ello estamos. Ante la posibilidad de crear escuelas que permitan que, desde dentro nuestros alumnos y futura sociedad ilumine y sorprenda por sí misma. ¿Aprovecharemos la oportunidad? ¿O todo esto habrá pasando en vano y volveremos a esquemas caducos de escuela?

Esta es la pregunta que nos haremos junto a destacados pensadores y educadores en el Learning Leaders Summit de este viernes. En colaboración con EIM, hemos organizado unos diálogos que ponen el foco sobre aspectos que no pueden volver a ser los mismos tras lo vivido:Learning Leaders Summit

– El enfoque curricular y los proyectos educativos de centro.

– La estrategia y caminos para innovar.

– La gestión de los equipos.

– El liderazgo.

– La tecnología.

– La relación con las familias.

– Y el Desarrollo Profesional Docente.

La Madre Montserrat del Pozo, Xavier Marcet, Juan Carlos Cubeiro, Álvaro Merino, Mariana Maggio, Isauro Blanco y Carmen Pellicer proporcionarán sus claves desde la experiencia que vivimos justo ahora. Una gran oportunidad para seguir aprendiendo y proponiendo… ¡Te esperamos!

Funciones ejecutivas y aprendizaje

Autor: Ismael Mena, formador de Trilema

En las Funciones Ejecutivas están muchas de las respuesta que nos abordan como docentes en clase. Si no te suenan, estás de suerte, porque te contamos cómo afectan a los procesos de aprendizaje y ¡cómo aprender a entrenarlas!

Ni atiende, ni tiene ganas, ni se corta un pelo. A cualquier docente estas tres cosas nos preocupan. Sabemos que los alumnos que no atienden bien en clase luego tienen problemas. No sabemos porque no atienden y, salvo diagnóstico, solemos achacar desgana a esa falta de atención. A veces, esa falta de atención nos parece que es porque le falla la motivación. No ya que les falte entusiasmo por nuestra asignatura o las propuestas que les hacemos. Sino que, en general, decimos que no les mueve nada y parece que (casi) todo les da igual. A veces, a falta de diagnósticos oficiales, nos aliviamos con un “es que está en Babia”, “es que no se empana” que, en ocasiones, encubre una íntima creencia de que ese alumno no es demasiado capaz o que “no es muy listo”.

¿Has tenido alumnos que no controlaban demasiado bien sus impulsos? Seguro que sí. A veces, habrá sido un alumno inadecuadamente agresivo contigo o con otros compañeros. Otras veces habrá sido una alumna que no espera su turno de palabra por más que tú o los propios compañeros insistierais en recordárselo.

Estos asuntos, habituales en el día a día de nuestras aulas, nos desquician y nos desgastan. Sentimos que estos sucesos no deberían tener lugar en el aula ya que nos despistan de lo importante. Pero qué es más importante: ¿acabar de explicar a toda costa esos dos últimos puntos de la unidad didáctica o atender a esas cosas que impiden el aprovechamiento de nuestros alumnos?

Y es que estas cosas, estos asuntos son algo más que elementos disruptores que fastidian nuestra gestión de aula. Esa falta de atención, esa poca motivación o esa falta de contención no son otra cosa que la expresión del perfil de cada alumno. El perfil ejecutivo.

 

Imagen: propuesta de perfil de una alumno en 11 diferentes funciones ejecutivas. Fuente: Fundación Trilema

Es normal que la palabra “ejecutivo” no te cuadre en un contexto escolar. Pero desde ya necesitamos manejar un concepto que no es nuevo pero que es la llave de la personalización y marco esencial de la educación que viene: las Funciones Ejecutivas (FE). Las FE son las encargadas de controlar las operaciones básicas de la inteligencia y, aunque no hay un consenso sobre cuántas son, seguro que esta lista es muy interesante para hacernos una idea:

  • Activación
  • Atención
  • Motivación
  • Gestión emocional
  • Control de la impulsividad
  • Elección de metas y planificación
  • Inicio de la acción y su organización
  • Mantenimiento de la acción y del esfuerzo
  • Flexibilidad
  • Memoria
  • Metacognición

La próxima vez que como maestro o profesor te escuches pensando “ni atiende, ni tiene ganas y ni se corta un pelo” pregúntate en qué Función Ejecutiva flojea tu alumno.

La buena noticia: las Funciones Ejecutivas pueden entrenarse en el aula y ayudar a tus alumnos a tener mejores resultados académicos (y mejor aprendizaje) y más éxito vital. Si quieres aprender más sobre cómo hacerlo en tu centro educativo te interesa asomarte a este curso online de Experto Universitario en Funciones Ejecutivas y Aprendizaje.

 

Pintamos nuestra mente para aprender mejor

Autor: Redacción Trilema.

¿Cuántas veces has pronunciado frases del tipo: “a mí no se me da bien pintar” o “yo no sé dibujar”? Pues tenemos buenas noticias para ti: No hace falta que saber dibujar bien para poder tomar notas, escribir apuntes, sintetizar información o explicar conceptos clave, utilizando el dibujo como apoyo. De eso trata el Visual Thinking y, con el curso que ofrece Campus Trilema, puedes convertirte en todo un experto.

 

Visual Thinking para niños

 

Desde el origen de los tiempos, los seres humanos nos hemos comunicado a través de imágenes. Los hombres de la prehistoria pintaban las cuevas con figuras humanas para convocar a los espíritus para hacer magia o para contar la historia. Pintar y dibujar nos ayuda a expresar aquello que tenemos en lo más recóndito de la mente. Sin embargo, hemos aprendido que no sabemos dibujar, dibujamos mucho cuando somos pequeños, pero después desaprendemos la propia acción de dibujar.

Este es uno de los motivos que lo convierte en un curso ideal para toda la familia. La técnica Visual Thinking la pueden usar los adultos para anotar conceptos importantes en el ámbito de la empresa, o tomar notas en asuntos más triviales. Pero los más pequeños también podrán usar herramientas Visual Thinking, para reforzar lo aprendido en el colegio.

 

Visual Thinking, el pensamiento visual

 

Cuando enseñamos también nos apoyamos en el dibujo. Las imágenes nos ayudan a expresar aquello que nos resulta complicado contar en palabras. Todos podemos aprender a dibujar, tan solo debemos tener ganas conocer las técnicas que recoge el curso de ‘Introducción al Visual Thinking: Pintamos nuestra mente para aprender mejor’, que ofrece Campus Trilema, impartido por Carmen Pellicer y María Batet.

 

 

¿Qué aporta el curso Visual Thinking deTrilema?

 

Como docente, vas a comprobar el poder del Visual Thinking nada más entrar en clase. Podrás enseñar a los alumnos cualquier idea o concepto que resulte complicado expresar en palabras.

El curso consta nueve unidades, once vídeos explicativos, varias actividades para practicar lo aprendido en cada unidad y un porfolio final para mostrar todo tu aprendizaje a lo largo del curso. Es una formación online de 50 horas, que se puede cursar a tu ritmo. Con este curso de Visual Thinking conseguirás:

      • Descubrir el poder de la imagen en el pensamiento.
      • Conocer el origen y los pasos del pensamiento visual.
      • Aprender a dibujar sin saber dibujar.
      • Descubrir otras técnicas visuales como los mapas mentales,
        el story-telling, el storyboard y los gráficos organizadores.
      • Adquirir recursos para que tus alumnos piensen,
        dibujen y disfruten en equipo.

Sigue creciendo como profesor y aprende a dibujar con Visual Thinking para optimizar tu docencia. Esta herramienta pedagógica, tan visual y tan práctica, te ayudará a optimizar tus clases y el aprendizaje de tus alumnos. Incluso, podrás organizar y representar todos tus pensamientos, vivencias o sentimientos de forma gráfica.

¿Tienes rotuladores o colores por casa? ¿Y una hoja de papel? Pues cógelos, apúntate al curso y empieza a disfrutar. Si quieres compartir tus avances en tus redes sociales, utiliza el hashtag #TrilemaEnCasa y los disfrutaremos en comunidad. ¡Manos a la obra!

 

Accede aquí al curso online Visual Thinking de Trilema.

 

Aprende con el curso online Visual Thinking en Campus Trilema. Por Carmen Pellicer y María Batet.