La humildad y la fortaleza del docente

Autor: Martín Varela, subdirector de la Fundación Trilema.

Tuvimos la semana pasada nuestro último webinar del curso. Presentamos la herramienta digital para el apoyo al Desarrollo Profesional Docente. En nuestra web,  eporfolio.com , puedes encontrar toda la información sobre el mismo.

El porfolio descansa sobre la autoevaluación de la práctica profesional y sobre un terreno de juego que debe ser compartido y conocido por los profesores. En muchos sistemas educativos ese marco de referencia son los llamados estándares de desarrollo docente. Habituales en nuestras formaciones para promover la reflexión de profesorado, no acaban de aterrizar en nuestro país. Tampoco una propuesta más amplia de carrera profesional docente (*).

Aparentemente no estamos en el mejor momento para abrir de nuevo el debate sobre la carrera profesional y la mejora continua del profesorado. Sin embargo, hemos vivido un tiempo excepcional que ha puesto de manifiesto la capacidad de adaptación y aprendizaje de muchos docentes, esa ‘fortaleza del docente’. Cuando las circunstancias lo requieren, todo es posible. Incluso mejorar en competencias profesionales que ni imaginábamos adquiriríamos en tan corto período de tiempo. ¿Qué ha ocurrido para que sea posible? Destacaría tres aspectos importantes de los que poder aprender para el futuro-presente. Todos necesarios para situar bien la evaluación y acompañamiento en la mejora del desempeño docente.

1.- La “piscina”, o los escenarios de posibilidad.

Necesitamos tirarnos a la piscina para aprender a nadar. La necesidad ha hecho que muchos profesores hayan crecido en su competencia digital. Para mejorar necesitamos reflexionar sobre la práctica real de aula.

¿Qué situaciones podemos propiciar en los centros para que los profesores, sí o sí, puedan avanzar en sus competencias profesionales? Además de la formación, ¿cómo nos podemos organizar para poner en marcha nuevas prácticas? Hablamos de generar tensión positiva de mejora continua; proponiéndonos desafíos y nuevas metas como equipo docente, o escuela que aprende continuamente.

2.- La humildad como virtud. Alejada tanto de la soberbia como de la mediocridad o la pusilanimidad.

La mejor versión de uno mismo aparece, en ocasiones, cuando tras asomarnos a nuestra vulnerabilidad, nos abrimos a reconocer nuestras limitaciones y a pedir la ayuda que necesitamos para aprender. Atrás quedó el “yo lo sé todo”. Y hoy no podemos sostener como profesionales no saber dar razón de por qué hacemos lo que hacemos en el aula. Los avances en pedagogía sostenidos por lo que vamos conociendo del funcionamiento del cerebro durante el aprendizaje deben ser también hoja de ruta de un profesional de la enseñanza.

¿Cómo podemos crear una cultura de compartir necesidades y reflexiones sin esperar a situaciones especiales o a que surja de manera espontánea del profesor? ¿Qué posibilidades tenemos de observarnos trabajando, enseñar juntos, programar en equipo…? En estos casos, a veces, menos es más. Por pocas ocasiones que podamos propiciar que ocurran estos encuentros, siempre sumará.

3.- La centralidad en los alumnos: La mejora continua de sus aprendizajes y el derecho a recibir la mejor educación posible cada día.

Este es el gran pilar sobre el que pivota nuestra mejora profesional. También el que sostiene la reflexión propuesta en el porfolio desde los estándares docentes. Si podemos aportar evidencias de que nuestros alumnos mejoran, estamos mostrando que avanzamos como profesores.

Esta es nuestra razón de ser, la ‘fortaleza del docente’, nuestros “porqués” en tiempos ciertos e inciertos. Porque ellos/ellas nos importan…


(*) Para conocer algunos marcos de reflexión sobre carrera profesional y estándares docentes:

Pellicer, Marina, Manso 2015. Libro Blanco de la Profesión docente. https://drive.google.com/file/d/0B3xLa2BsmATCMG8xbjZqbUE2N1E/view

Comisión Europea (2013). Supporting teacher competence development for better learning outcomes. (https://ec.europa.eu/assets/eac/education/policy/school/doc/teachercomp_en.pdf).

UNESCO 2015. Guía para el desarrollo de políticas docentes.(https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000235272_spa).